Colombia dejó de ser promesa para convertirse en realidad. Los fondos más importantes de la región tienen al menos una startup colombiana en portfolio.
Lo que caracteriza a esta generación es la ambición regional desde el día uno. No construyen para Colombia: construyen desde Colombia para toda LATAM.
Nombres como Sebastián Mejía (Rappi), Andrés Bilbao (Rappi), Simón Borrero (Rappi) abrieron el camino. Ahora emerge una segunda ola más silenciosa pero igual de ambiciosa.
El ecosistema maduró: mejores programas de aceleración, más capital local y una comunidad de founders que comparte aprendizajes abiertamente.
Para los VCs, Colombia combina talento técnico, costos competitivos y founders que entienden tanto el mercado local como las dinámicas globales.